Descripción enviada por el equipo del proyecto. En 2003, Josep Lluis Mateo gana el concurso para la ampliación de la que será la nueva sede de la compañía aseguradora holandesa PGGM situada en la ciudad de Zeist. El concurso planteaba la necesidad de incrementar en 25.000 m2 de oficinas el edificio existente, a la vez que recuperar un parque mediante la construcción de un aparcamiento subterráneo de 25.000 m2.
Las construcciones previas se disponían en un eje situado de norte a sur dentro de un paisaje de zona verde muy densa. La conservación, el refuerzo y la intensificación de las calidades intrínsecas de este paisaje forman la base del proyecto.
Integración de Nuevo Edificio y Paisaje.
Esta integración se consigue por medio de la ligereza y permeabilidad visual de los materiales que constituyen el nuevo edificio, materialidad que propicia que la relación visual interior- exterior sea directa y total.
Los aparcamientos no subterráneos han sido reubicados en el nuevo parking subterráneo, lo que ha permitido que pueda habilitarse el suelo completamente para paisaje de zona verde continua.
Integración entre Nuevo Edificio y Edificio Existente.
La volumetría del nuevo edificio surge como resultado de una trama consecuente del edificio existente. El edificio previo estaba formado por distintas alas de oficinas que se intersectaban entre sí dejando una especie de claustro o “patio” en el interior. Siguiendo esta lógica, una nueva trama aparece en la parte sur del solar. Esta trama se configura por dos grandes alas de oficinas de proporción alargada intersectadas por pequeños edificios conectores que vinculan espacialmente lo nuevo y lo existente.
En el espacio abierto del interior del edificio existente, se incorpora un volumen transparente y levantado del suelo, un volumen cuya forma de cruz se superpone y adapta para integrarse y vincularse con los edificios circundantes. La adición de este “patio building” es una solución funcional para la problemática de las distancias largas del edificio existente.
La tecnología al servicio de la sostenibilidad.
El confort acústico y visual, el confort en los entornos de trabajo, la calidad de los espacios exteriores, sistemas y procedimientos de construcción sostenibles son factores que han guiado la reflexión arquitectónica y estética del despacho. Prueba de ello son los sofisticados sistemas de ventilación, que aprovechan los falsos techos del edificio para filtrar el aire del exterior de forma natural para aclimatar los distintos espacios. Esta filtración más natural supone un gran ahorro energético y libera al edificio de tubos y máquinas que contaminan visual y acústicamente los espacios de trabajo.
No solo funcionalidad.
El edificio y su mobiliario han sido diseñados con la finalidad de adaptarse a distintos métodos de trabajo, ofreciendo espacios flexibles con múltiples posibilidades que permiten a los trabajadores escoger en cada momento el lugar del edificio en el que desean trabajar. Pero además, se han previsto los espacios dedicados al relax y al esparcimiento personal, así como las zonas como la Rambla, que propician los encuentros casuales, las facilidades extraordinarias y espacios informales de trabajo temporal.
Paisaje.
Para crear un contexto acorde con la nueva sede, liberó los terrenos adyacentes al edificio de zonas de parking y pabellones de servicio, que quedaron integrados en la volumetría de la nueva construcción. Esta actuación permitió la aparición de un gran parque privado.
Los nuevos espacios de comunicación y trabajo situados en la rambla elevada, creada para unir el nuevo edificio con el antiguo, se abren al paisaje creado a través de la ligereza y permeabilidad visual de los materiales utilizados, permitiendo que la relación visual interior-exterior sea directa y total. El trabajador está dentro, pero a la vez fuera.